Conclusiones I Conferencia Contra el Hambre

Conclusiones I Conferencia Contra el Hambre

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Todas las personas podemos ver los datos y estadísticas del hambre, pero son una generalización a la que hay que poner caras y nombres. En la Comunidad de Madrid hay 300.000 personas empobrecidas severas, de las cuales, en 2014 al menos 106.000 personas en la ciudad de Madrid tuvieron que acudir a bancos o despensas de alimentos. Si a la pobreza no le ponemos cara, y solo ofrecemos cifras, no podremos conseguir que esta ciudad deje de ser una de las capitales de la pobreza de Europa.

El problema del hambre en Madrid es tan grave que toda la gente que en Madrid necesita ayuda para comer cada día llenaría la ciudad de Vigo; la ciudad más grande de Galicia.

¿Vamos a seguir siendo indiferentes? No puede seguir siendo una palabra prohibida. ¿Es o no es el hambre un problema lo suficientemente grave como para que forme parte de la agenda política de Madrid y general?

Es necesario que el poder político lo reconozca y cese en su negacionismo; que deje de criminalizar y multar la pobreza. Es un derecho que debe garantizar a toda la ciudadanía, según el art. 9 de la Constitución y según los tratados internacionales que nuestro estado ha ratificado. ¿O es que el gobierno no reconoce a personas como Carmen que ha dicho que ha comido durante dos años en un comedor social y va a ser desahuciada? Y Carmen no es la única, como ella hay cientos de miles de personas.

Desde las organizaciones solidarias de ciudadanas y ciudadanos que luchan día a día contra el hambre, hay propuestas de soluciones, a corto y largo plazo.

A corto plazo, distribución de alimentos, teniendo en cuenta la dignidad de todas las personas. Exigir a las autoridades que se haga cargo de sus responsabilidades.

A largo plazo, exigir empleo digno, sueldo justo, renta básica, hay que combatir la evasión y el fraude fiscal porque a mayor fraude, mas hambre.

Que la solidaridad por parte de la ciudadanía no oculte la obligación de las autoridades. Mientras éstas se deciden a asumir sus responsabilidades, las entidades deben fortalecer el consumo de proximidad; de esta manera, en la dinámica de ofrecer ayuda puede radicar también parte de la solución. Debe relacionarse a personas perceptoras y voluntarias para que se involucren de manera conjunta formando redes de solidaridad horizontales.

No permitamos que la administración delegue su responsabilidad hacia redes de caridad, convirtiendo a las ciudadanas y ciudadanos sujetos de derechos en personas serviles que reciben la gracia de quien manda.

Tener hambre significa que todo lo demás es secundario. El hambre anula la facultades de las personas para obtener una vida digna de forma independiente. Genera desigualdades insalvables. El hambre avergüenza. Es la vergüenza de la sociedad entera.

Debemos transformarnos de víctimas de la crisis en protagonistas de la transformación de este sistema que ha vulnerado nuestros derechos.

Ahora que los políticos están en campaña electoral, sabiendo que muchos han sido invitados a esta jornada, lamentamos que no estén entre nosotros, escuchando a la ciudadanía.

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